sábado, 5 de junio de 2010

REPRESIÓN EN BURGOS


Desde la otra parte del biombo

Cuando se ha cumplido más de un mes del desarrollo de una de las operaciones represivas de mayor envergadura y sin precedentes en Burgos, es necesario pararse a reflexionar a cerca del nuevo panorama inquisitorial que ha traído consigo aquella cumbre de ministros que nuca fue. Un artículo de opinión de nuestro colaborador habitual Modesto Agustí.

Durante el fin de semana del 22 al 23 de abril estaba previsto que se desarrollará en Burgos una cumbre de ministros de Trabajo y responsables de Estado de Seguridad Social. La cita había sido preparada a conciencia en sus diversos niveles, seguridad incluida, por supuesto. Sin embargo, a miles de kilómetros de distancia de Burgos un volcán de nombre impronunciable comenzó a vomitar cientos de toneladas de lava y una nube de ceniza que ha complicado el tráfico aéreo desde entonces. Quien sabe si con subversivas intenciones o por demostrar la insignificante pequeñez de la especie humana, pero lo cierto es que aquel volcán islandés aguó la fiesta de jerarcas y jerifaltes varios que se venía preparando en Burgos.
Ni hubo cumbre de ministros, ni nuestros políticos locales pudieron hacerse la foto, ni los hoteles y negocios pudieron hacer su “agosto” en abril. Pero lo que si que hubo fue una operación represiva que se saldo con la detención de 8 jóvenes antifascistas y que dice mucho de cómo pretende gestionarse la represión a la disidencia desde determinados despachos oficiales.

Pero antes de meternos de lleno en el meollo de la cuestión conviene detenerse en el análisis de algunos aspectos relevantes. Conviene ver las cosas con perspectiva para que el árbol no nos impida ver el bosque, como se suele decir.

Conflictividad social made in Burgos

Desde hace algún tiempo la ciudad de Burgos no brilla por sus conflictos sociales. El clima, el conservador carácter de los castellanos, la herencia de la “capital de la cruzada” o los testículos del caballo del Cid, suelen encontrarse entre las excusas recurrentes para la situación. A pesar de lo que tratan de vendernos, no siempre ha sido así y no hace falta remontarse demasiado atrás en el tiempo para comprobarlo. Una prueba de ello son conflictos vecinales, como el de Eladio Perlado en Gamonal, que sin embargo en la actualidad que demostró que la unión de un barrio puede hacer frente a la imposición de los intereses especulativos de los de siempre. Sin embargo este tipo de conflictos en la actualidad se hayan desactivados.

Con todo y con esas, lo cierto es que a pesar de la paz social burgalesa existen en la ciudad algunos núcleos disidentes de variadas tendencias, la mayoría de las veces desconexos entre si. Los hay anarquistas, y también anarcosindicalistas, los hay antifascistas e incluso (que me perdonen los lectores de DV) los hay hasta comunistas y castellanistas.

Cada uno de ellos hace la guerra por su cuenta y riesgo, (no estoy proponiendo una hipotética unión de estos núcleos, nada más lejos de mi intención, y nada más imposible, estoy simplemente describiendo una situación). Núcleos que a pesar de los avatares de los años se han mantenido activos, y que aún pudieran representar un riesgo relativo ante la situación de inestabilidad económica que atravesamos, siempre y cuando, y siempre según mi peculiar visión personal, sepan introducirse en la dinámica de la problemática social y no aislarse de ella.

Unos molestan al poder más que otros, pero para todos ellos, y para combatir la disidencia en sentido general, existe un cuerpo policial denominado Brigada Provincial de Información. Este cuerpo policial, que actúa de paisano, entre otras cosas se dedica a realizar seguimientos, controlar comunicaciones telefónicas o vía internet, elaborar fichas de carácter individualizado y redactar informes periódicos de las personas contrarias al actual régimen establecido. Su trabajo les hace ser herederos de la franquista Brigada Político-Social y su labor represiva es bastante similar a la que realizaba la “social” durante el anterior régimen. En Burgos sus principales miembros son de sobra conocidos, (aunque en determinados juicios declaren detrás de un biombo), pero no por ello dejan de ser menos peligrosos.

Conviene destacar que últimamente en la ciudad también la U.P.R (Unidad de Respuesta Policial), creada por nuestra actual subdelegada del gobierno, Berta Tricio, parece haberse sumado a las labores represivas.

De aquellos polvos vienen estos lodos

De sobra es sabida la labor “para-policial” que determinados medios de comunicación llevan a cabo en Burgos. Esta actitud no es, por supuesto, específica de nuestra ciudad, pero en lo referido a Burgos las intimas relaciones entre determinados (o más bien determinadas) periodistas y los medios policiales es algo que raya la obscenidad de lo evidente. Así de la “presunción de inocencia” o de la objetividad informativa de la que habla el código deontológico de los profesionales de la comunicación, en Burgos asistimos al hecho constatado que, por norma general, los medios de comunicación oficiales actúan como caja de resonancia de las tesis represivas que se elaboran en los despachos de Comisaría.

Personalmente creo que la operación policial del 15 de abril fue diseñada desde mucho tiempo atrás, por lo menos desde que se supo que Burgos acogería una cumbre de representantes gubernamentales. La coincidencia de la cumbre de ministros con citas como las de Villalar de los Comuneros podría servir para poner fuera de juego a determinados grupos disidentes con los que la Subdelegación del Gobierno tiene cuentas pendientes desde hace ya tiempo. Los jóvenes antifascistas detenidos de la asociación “23 de abril” tenían todas las papeletas para que les tocara a ellos, la cumbre fue la excusa perfecta.
En este contexto de programación previa de la represión, los medios de comunicación citados jugaron un papel destacado en la creación del clima de alarma social propicio para el desarrollo de la misma. Desde meses antes, y de forma sutilmente machacona, crearon el clima psicológico necesario para que al ciudadano de a pie, ese que solo debe creer lo que ellos dicen, no le sorprendiese la magnitud de la operación que iba a realizarse. Para muestra un botón.

A finales de septiembre de 2009 la primera pagina del Diario de Burgos, propiedad de Méndez Pozo, amanecía con titulares que alertaban de la peligrosidad de la violencia anarquista que la Fiscalía había detectado en Burgos. En sus páginas interiores la pluma servil de Patricia Corral Páramo se despacha con un artículo en el que se mencionaba por igual a ETA, los “okupas” y los siempre peligrosos “anarco-insurreccionalista”. Los informadores policiales de Patricia Corral no dejaron de indicarle que no se olvidara de mencionar en su artículo el caso de un compañero burgalés salpicado por la represión para darle mayor sensacionalismo al asunto.

En la misma línea meses después, el mismo medio publicó una entrevista con Manuel Martín-Granizo, fiscal jefe del Tribunal Superior de Castilla y León, en la que el término utilizado para definir al enemigo público número uno que acecha en Burgos es el de bandas antifascitas. Desde DV nos admirábamos de la capacidad de cambio en la nomenclatura de la que hacían gala algunos periodistas y proponíamos la utilización de términos de más rancio abolengo como “canalla sediciosa” o el novedoso “taldes de abertxandals” para que ampliara su repertorio.

Sea como fuere podemos ver como desde los medios de comunicación parece realizarse una operación propagandística que busca allanar el terreno a la operación que esta comenzando a diseñarse, y que se desarrollará en meses posteriores coincidiendo con las vísperas de la cumbre de ministros de trabajo.

Pero para llegar al 15 de abril de 2010 la vuelta de tuerca del aparato represivo ha tenido que dar muchas vueltas. El análisis de algunas de ellas puede ayudarnos a comprender la situación por la que atravesamos.

El affaire DB

En el contexto del desarrollo de las iniciativas de solidaridad con los encausados por la cumbre de Salónica 2003, el 23 de mayo de 2008 varios solidarios decidieron ocupar de forma simbólica y temporal la antigua sede que Diario de Burgos tenía desde hacía años abandonada en la calle San Pedro Cardeña. Una acción que pretendía transmitir un mensaje solidario a los compañeros, alguno burgaleses, que estaban siendo juzgados en Salónica durante esos días.

La acción se desarrollo con total normalidad hasta que irrumpieron varios efectivos policiales que después de acceder al edificio a través de una de las ventanas irrumpieron en el mismo de forma violenta, profiriendo insultos y amenazas. En el caos que los propios agentes crearon fueron detenidas de forma arbitraria cuatro personas que fueron trasladadas a dependencias policiales.

De la retahíla de acusaciones a las que estas personas se enfrentan originalmente se barajó la de pertenencia a una “asociación ilícita que se proponía subvertir el actual orden constitucional establecido”. Finalmente esta acusación no ha prosperado y ella misma se ha caído por su propio peso, sin embargo vemos como desde tiempo atrás existe la voluntad de aplicar una acusación de carácter asociativo en el contexto de movilizaciones sociales.

Por otra parte cabe destacar que el calvario judicial de estas personas no ha terminado pues se enfrentan a desorbitadas peticiones fiscales, siendo además la empresa Río Vena, propiedad de Méndez Pozo, quien ejerce como acusación particular. Además es conveniente destacar como a algunas de estas personas han sido continuamente molestadas desde medios policiales mediante extrañas llamadas y seguimientos personalizados.

La locura del emperador

Cuenta una historia que cuando en la actual Alemania existía un emperador al que llamaban el kiaser dos alemanes estaban bebiendo de una espumosa jarra en una cervecería cuando uno de ellos exclamó –“el emperador está loco”-. Dos policías de paisano que casualmente estaban en la cervecería se acercan pata detenerlo, a su vez el hombre protesta argumentando –“me refería al emperador del Japón”-. Un policía le responde –“no intente disimular que todo el mundo sabe que el que está loco es el emperador de Alemania”.

El 10 de diciembre de 2008 se desarrolló una concentración en la plaza Roma de Gamonal en respuesta al asesinato policial del joven de 15 años Alexis Grigoropoulos en Atenas. Una concentración que estuvo en todo momento hostigada por un importantísimo despliegue de antidisturbios que no se había visto en Gamonal desde los hechos del 18 de agosto de 2005.

A pesar de la presión policial la concentración pudo realizarse sin ningún incidente. Sin embargo, meses después a varios de los menores que fueron identificados en las inmediaciones fueron encausados en un proceso por “injurias y calumnias” que fue notificado personalmente por agentes de paisano que acudieron a su domicilio con el fin manifiesto de atemorizar.

Por otra parte, otras 7 personas mayores de edad fueron juzgadas en un proceso paralelo en el que finalmente fueron condenadas a una multa de 300 euros por haber supuestamente gritado “policía asesina”. Da la casualidad que ninguno de los condenados fue identificado ni le fue requerido el DNI, sin embargo en la vista oral la policía argumentó que los encausados se encontraban fichados, corroborando de esta manera la existencia de ficheros especiales por parte de la Brigada de Información.

Decir las verdades al viento suele molestar a quienes trabajan en ocultarlas. Pero lo cierto es que la locura del emperador es de sobra conocida.

Detrás del biombo

El pasado 12 de enero de 2010 se celebró la vista oral en la que se juzgaba a las personas encausadas tras el desalojo del Espacio Social Ocupado “La Zarza”. Este espacio ocupado, gestionado desde planteamientos libertarios, representó una alternativa real ubicada en el barrio de Capiscol para gran cantidad de personas durante el breve tiempo que existió.

Durante el desarrollo de la vista oral en la que miembros de la Brigada de Información declararon detrás de un biombo, quién sabe si intentando que el proceso se asemejase a un auto de fe inquisitorial, las únicas pruebas que pudo aportar la policía se centraron en demostrar que los acusados poseían una ideología concreta, en este caso libertaria.

Como si de un guión cien veces repetido se tratase, la declaración policial trató de aportar como prueba fundamental la asistencia a determinados actos políticos o protestas (con anterioridad a los hechos que se juzgaban) por parte de los encausados, demostrando de esta manera que pensar de forma crítica es motivo suficiente para que te fichen.

Tanto en el sumario como en la vista oral, la policía trató de que se diera por buena su versión en la que los encausados eran presentados como un peligrosos grupo, algunos de los cuales asumían el papel de “líderes ideológicos” o que incluso algunos de los libros convencionales que habían sido incautados tras el desalojo se convertían en “manuales de adiestramiento”.

A pesar de los informes criminalizadotes y de la insistencia de la empresa Arranz-Acinas, que se presentaba como acusación particular, los encausados fueron absueltos tras un calvario judicial que duró más de tres años.

La cumbre de ministros que nunca fue

Tras la exposición anterior que trata de ilustras como el desarrollo de la represión ha ido in crecendo nos adentramos en el análisis de la operación policial que tuvo lugar el 15 de abril de 2010.

Soy de la opinión de considerar que si la suspensión de la cumbre se hubiese conocido una semana antes las detenciones no se hubieran producido. No es simplemente una opinión personal, desde la propia Subdelegación del Gobierno se declaró que la operación se había realizado de manera preventiva para salvaguardar la seguridad de la cumbre de ministros. Por otra parte cabe destacar como en un comunicado difundido por amigos y familiares de los detenidos estos han expuesto que los acusados ni siquiera tenían intención de permaneces en Burgos durante aquellas fechas en tanto que se desplazarían a Villalar de los Comuneros.

Otro de los elementos inquietantes lo ha constituido la difusión de forma completamente sesgada de informaciones como la aprensión de “kilos de material explosivo” durante el registro efectuado. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que si esta información hubiese sido cierta los detenidos habrían ingresado en prisión preventiva, cosa que no se ha producido y que desmiente por tanto las interesadas informaciones periodísticas.

Nos encontramos ante la ilegalización de fatto de una organización política en Burgos. La cual ha sido catalogada como “asociación ilícita”. A pesar de que, salvo honrosas excepciones, las muestras de solidaridad han brillado por su ausencia, nadie esta a salvo de acusaciones como ésta. Todo parece indicar que en el clima represivo que se esta queriendo instaurar en Burgos cualquiera que muestre su desacuerdo puede ser tachado de “potencial terrorista”. Las épocas de crisis como las que vivimos exigen medidas críticas.

Sin embargo creo que no todo esta perdido, desde mi punto de vista considero que una de las primeras medidas a realizar es desmontar pública y judicialmente sus montajes. Hacer ver como lo desorbitado y mezquino de la represión pone al descubierto la esencia misma del sistema. Es un trabajo arduo y complicado en el que nos llevan mucha ventaja ya que disponen de un arsenal mediático, pero es indispensable.

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